¿El progreso tecnológico tiene riesgos?

Cualquier cambio puede ser perturbador, pero los cambios tan profundos como los que se desencadenan en la fase actual del desarrollo tecnológico -conocida como la Cuarta Revolución Industrial– son propensos a ser particularmente desestabilizadores. La tecnología reúne las diversas redes que constituyen la vida moderna y las fusiona en un complejo “sistema de sistemas”, en el que los riesgos son difíciles de identificar y aún más difíciles de medir. Podemos señalar riesgos tecnológicos relativamente aislados, como el riesgo de que un ciberataque interrumpa las operaciones comerciales, pero en un mundo cada vez más interconectado las consecuencias pueden ser mucho mayores. Considere, por ejemplo, el impacto inmediato en cascada de un ciberataque que destruye a un proveedor de infraestructura crítica. O el impacto social y político de la automatización y la inteligencia artificial, si se les permite reconfigurar los mercados laborales mundiales tan radicalmente como algunos han sugerido.

La tecnología también está dando forma a muchas de nuestras suposiciones o percepciones de fondo, y esto a su vez puede dar forma a nuestra comprensión y actitud hacia los riesgos. Vivimos en un mundo que se caracteriza tanto por el ritmo acelerado del cambio tecnológico como por la incertidumbre que causa esta aceleración. Anecdóticamente, por lo menos, cada vez más y más de nosotros sentimos que nos estamos quedando inmóviles – casi al ritmo de algunos desarrollos tecnológicos que nos afectan, pero en gran medida ajenos a muchos otros e inseguros de cómo encajan entre sí.

Anomalías VS Optimismo

En un esfuerzo por ampliar nuestra comprensión de los riesgos relacionados con la tecnología, para el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial de este año complementamos nuestra encuesta estándar de percepciones de riesgos con un módulo tecnológico especial. Hicimos a los encuestados una serie de preguntas sobre sus percepciones de las tecnologías emergentes que se espera desempeñen un papel importante en la evolución digital, desde las tecnologías de inteligencia artificial y de ledger distribuido hasta la geoingeniería y las tecnologías espaciales. En primer lugar, sin embargo, pedimos a la gente que evaluara los beneficios potenciales y las posibles consecuencias negativas de cada una de las tecnologías.

Lo primero que hay que tener en cuenta sobre estos resultados es lo optimistas que son. La puntuación media de las prestaciones (5,6 en una escala de 1 a 7) es muy superior a la puntuación media de las consecuencias negativas (3,8).

El potencial de la inteligencia artificial

También hay variaciones interesantes. La IA y la biotecnología se destacan en el cuadrante superior derecho como tecnologías de alto riesgo potencial: hacerlas bien y nos beneficiaremos fuertemente, pero hacerlas mal y nos enfrentamos a graves consecuencias negativas. Por el contrario, y tal vez sorprendentemente, la geoingeniería está por sí sola en el cuadrante superior izquierdo, visto por los encuestados como una forma de presentarnos con potenciales consecuencias negativas que no están emparejadas con los beneficios potenciales.

También preguntamos qué tecnologías necesitaban una mejor gobernanza. Los resultados fueron sorprendentes, con la IA y la biotecnología eclipsando por completo a las otras 10 tecnologías. A primera vista, este es un resultado curioso. ¿Qué dice sobre las percepciones de la geoingeniería y los sensores vinculados (como en el Internet de las Cosas? Se percibe que éstas tienen consecuencias potencialmente negativas que son similares a las de la IA y la biotecnología, pero sin los beneficios potenciales del lado de los beneficios. Y sin embargo, no se acercan a ninguna parte en términos de la necesidad percibida de una mejor gobernanza.

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